El criterio a seguir para elegir un buen champú sólido


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Si has llegado hasta aquí es porque buscas cómo elegir tu champú sólido. ¡Eso es algo maravilloso! Cada persona puede llegar a utilizar hasta 6 - 10 envases de champú al año, por lo que a partir de ahora tu decisión tendrá un gran impacto positivo en el planeta. Los champús sólidos, por regla general, están orientados en una filosofía libre de residuos plásticos porque según la longitud y espesor de tu cabello, cada pastilla puede durarte entre 50 y 60 lavados. Esto, al cabo del año, se traduce en una cantidad ingente de envases plásticos que no tendrán que ser fabricados

 

El primer paso que debes tener en cuenta para elegir un producto con una buena calidad es que el artículo esté bien etiquetado. El etiquetado debe seguir las instrucciones dadas según el Reglamento Europeo 1223/2009 de regulación de productos cosméticos y del Real Decreto 85/2018 (en territorio español), el cual indica que debe ir bien definido: 

  • El responsable del producto cosmético y su dirección
  • El INCI (listado de ingredientes) en idioma español aunque se acepta inglés por ser información científica
  • La cantidad de producto en peso o volumen
  • La fecha de duración mínima almacenado en condiciones adecuadas
  • El número de lote
  • Que esté toda esta información contenida en la etiqueta, (indica de forma previa al uso del artículo que la calidad del trabajo que ofrece la empresa es buena)

Una vez la etiqueta ha pasado el filtro, el siguiente paso es revisar el tipo de tensioactivo que contiene el champú en cuestión.

¿Qué es un tensioactivo?

A grandes rasgos, el término tensioactivo en cosmética se asocia a la sustancia capaz de disolver la grasa en agua (limpiar o lavar). En los productos cosméticos convencionales (artículos de grandes superficies comerciales), encontrarás que la gran mayoría (por no decir la totalidad), pueden contener los tensioactivos “Sodium Lauryl Sulfate” y "Sodium Laureth Sulfate", conocido por su acrónimos “SLS” y "SLES", aunque también el SLS se puede encontrar como Sodium Dodecyl Sulfate o SDS. Estos compuestos químicos, más económicos que otros tensioactivos como el jabón sólido, tienen múltiples usos: desde limpiar toda la grasa de una cocina industrial, motores de vehículos, hasta limpiar la piel y el cabello de manera “profunda”. Hago alusión a lo de “profunda”, porque el SLS y SLES retiran todo de la superficie de la piel, las impurezas o suciedad, las bacterias (buenas y malas), y la grasa (absolutamente toda); es decir, que es un tensioactivo agresivo con la piel y el cabello. Todos los tensioactivos retiran la grasa y la suciedad que se adhiere a esta, la diferencia es que no todos los tensioactivos son igual de agresivos con nuestro cuerpo. Además, hay documentos científicos que afirman que una exposición al SLS durante un largo periodo de tiempo, producen problemas de piel. Una alternativa al SLS en un champú es el “Sodium Coco Sulfate(SCS), tensioactivo natural que se produce a partir del aceite de coco. El beneficio del SCS es que no es tan agresivo con el cabello como lo es el SLS; es decir, que limpia, pero no reseca ni irrita la piel, ni el cuero cabelludo, siendo óptimo para tener un cabello bonito y sano.

El sobreengrasado en los champús sólidos

Esta parte es tan importante como la elección del tensioactivo, ya que en función de nuestro tipo de cabello, debemos fijarnos en aquellos productos cosméticos que tengan “sobreengrasado”, es decir, que presenten en el INCI algún aceite con propiedades beneficiosas para tu melena, como por ejemplo: aceite de coco, aceite de almendras o aceite de argán. Esto hace que, además de que el champú en cuestión te lave el pelo, este sea mucho más suave con tu cabello y cuero cabelludo y no produzca una sobreestimulación de las glándulas sebáceas.

Es cierto que no todas las personas tenemos el mismo tipo de cabello. Atendiendo a la hidratación y grasa natural del cabello, podemos diferenciar entre cabello graso y cabello seco. Para cada tipo de cabello, es aconsejable seguir las recomendaciones del fabricante o distribuidor a la hora de elegir un champú para cabello graso o cabello seco.

Es destacable el hecho de que hay cabellos que debido al lavado con demasiada frecuencia o abusar de un champú con SLS (ambos hechos resecan mucho el cabello), las glándulas sebáceas sobre produzcan sebo. Este sebo en exceso es un aliciente a que el cabello tenga apariencia sucia con mayor frecuencia y no por un problema del organismo (a lo que se le llama cabello graso). De hecho, las personas en esta situación que comienzan a usar un champú sólido, presencian que su “cabello graso” era producto de malas elecciones del pasado y que realmente su cabello es un cabello normal.


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